Jorge Galindo

Madrid (España), 1965

Jorge Galindo considera que el paso decisivo en su formación, a la vez que su primera toma de contacto con el mundo del arte, fueron los Talleres de Arte Actual del Círculo de Bellas Artes de Madrid; de hecho, será vinculado a ellos que comience su actividad expositiva a partir de 1988. Pero desde incluso antes la había hecho la elección más importante de todas: la pintura debía ser no sólo el único receptáculo expresivo sino una actitud vital. Su obra, enmarcada bajo los preceptos de una cierta abstracción gestual y operadora pertinaz del gran formato, ha estado determinada por un obsesivo ejercicio de la técnica del collage que ha acabado por definir los pilares que sustentan, por un lado su acción pictórica, y por otro, su compresión de la imagen.

Sus primeras producciones se interesaron más por los aspectos materiales y táctiles que por la propia gramática de su territorio plástico: mediante el uso de lonas, arpilleras o materiales de desecho, o incluso sustituyendo el soporte habitual del lienzo por maderas, toallas o mantas, se enfrentaba a la pintura de un modo casi físico. Pero no cualquier materia encontrada podía convertirse caprichosamente en soporte, sino que debían poseer ya unas cualidades plásticas y cromáticas propias.

A estos iniciáticos intereses se les irían sumando otros relacionados con los referentes iconográficos y los registros visuales que irían emergiendo paulatinamente a la superficie del cuadro: en una suerte de fagocitación icónica, sus fotomontajes realizados con estampas procedentes de calendarios, antiguas revistas ilustradas o vinculadas al mundo de la publicidad y el cine, le sirven para reflexionar sobre el estado de la cuestión de la pureza de la imagen y su consecución.

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